jueves, 8 de febrero de 2007

GALANES

Por: Antonieta Vera

YO NO ENCUENTRO NADA MAS MATAPASIONES QUE UN GALAN. TAMPOCO ES CIEN POR CIENTO SU CULPA, POBRES. DESDE CHIQUITOS LES HAN ENSEÑADO QUE LAS MUJERES BUSCAMOS TIPOS CANCHEROS, SEGUROS DE SI MISMOS, QUE NOS HAGAN REGALOS Y PAGUEN LAS CUENTAS DE LAS INVITACIONES A COMER, QUE SEAN ABSOLUTOS PROTAGONISTAS EN LA CAMA Y QUE SEPAN DONDE Y COMO PONERLO...

El otro día iba caminando con un amigo chileno por la gran avenida comercial de los Campos Eliseos. Entramos al metro y en eso se nos acercan dos cabros jóvenes que nos dijeron « Los escuchamos hablar ! Ustedes son chilenos !» : « Sí ! ». Fue de esos encuentros fugaces pero súper alegres. Entre medio de la conversa nos intercambiamos teléfonos y mails, en uno de esos gestos que son una promesa de nada en realidad, de la pura alegría de encontrarse con alguien con quien una/o comparte un país . El amigo con el que caminaba se reía de mí, encontrando que era super raro que yo les hubiera dado todos mis datos. En realidad era raro, y ahí me di cuenta de que se los había dado por 2 razones : una, porque de verdad fue bacán encontrase con chilenos, y otra, porque ambos cabros eran evidentemente gays, aunque también podrían haber sido bisexuales. La verdad es que esto de las categorías a mí nunca me acomoda mucho, encuentro que encierran a la gente en un estereotipo…pero otro día hablamos más sobre eso, querid@s lector@s.
Conversemos mejor sobre los galanes. Comenzaré diciendo que creo que las mujeres del siglo XXI tenemos que mirar más al lolito bisexual y menos al macho triste, que es el galán. Quizá encuentren que estoy hablando cabezas de pesca’o. Intentaré explicarme mejor.
Cuando le di mi teléfono a estos cabros, creo que también había ahí una espontaneidad al no sentirme encerrada en el típico libreto del galán. O sea, « Ok, les doy mi teléfono a estos cabros, porque sé que no me van a estar joteando ».
Lo que quiero decir es que yo no encuentro nada más matapasiones que un galán. Tampoco es cien por ciento su culpa, pobres. Desde chiquitos les han enseñado que las mujeres buscamos tipos cancheros, seguros de sí mismos, que nos hagan regalos y paguen las cuentas de las invitaciones a comer, que sean absolutos protagonistas en la cama y que sepan dónde y cómo ponerlo, tipos que insistan , porque cuando las mujeres decimos « no », en realidad queremos decir « sí », tipos que nos halaguen y nos digan que somos lindas aunque no lo seamos, hombres que regalen rosas y chocolates para tenerla a una contenta, sujetos de naturaleza infiel porque como son tan machos no pueden aguantarse…a fin de cuentas, galanes.
Por el otro lado, y como la perfecta otra cara de los galanes, a las chiquillas nos enseñan a ser « femeninas ». Femenina es una mujer que se hace de rogar y no dice sí a la primera, una señorita pudorosa que es pasiva en la cama, no toma iniciativas y no dice piropos calentones porque se ve feo, una chica de piernas cruzadas que se demora horas en arreglarse y verse bonita para su galán, una mujer que no toma de más, que no paga las cuentas del restaurant, y que « se siente » si no le dan regalitos y flores de tanto en tanto.
Yo encuentro que todo esto es una lata y que al final nuestra vida sexual, con estos códigos, termina siendo una lata también. Además creo que los galanes hoy por hoy, están en serio riesgo de sufrir disfunciones sexuales porque nadie puede vivir mucho rato con la presión de tener que ser el cachero de las pampas todo el tiempo. Junto con eso, la creencia de que el « no » en boca de femenina es sinónimo de « sí », es responsable de muchas de las agresiones, muertes y violaciones de las mujeres en Chile y el mundo.
Pero menos mal que los galanes están desapareciendo. Creo que llegan hasta los que hoy tienen 30 y pico. Y entre ésos, los hay de todos colores y sabores compañeras, no se dejen engañar: del ejecutivo de camisa y corbata hasta el hippie de colita, del conservador que busca una buena mujer que lo espere en las noches y le sirva la comida mientras él sigue siendo macho de las puertas de su casa para afuera, hasta el marxista clásico que habla de igualdad y justicia y no sabe sacar cuentas ni hacer revoluciones con su propia vida.
Es por eso que yo tengo puesta mi fe en los cabros jóvenes, mujeres y hombres. En mi caso eso sí, que casi tengo 30, resulta un poco pedófilo andar teniendo las esperanzas puestas en cabros de 20, pero no me importa.
Ahora, lo del principio, eso del porqué mirar a los cabros más bien bisexuales. Bueno, pues simplemente porque si hay que hablar de erotismo, no hay quien sepa más que quien conoce en la cama no sólo a los representantes del 50 por ciento de la humanidad, sino que a la humanidad completa. Yo no he encontrado a personas más sabias en los juegos de seducción que a los cabros jóvenes que « le hacen » a la ambivalencia sexual, que han hecho de esa posicion identitaria un nuevo terreno para construirse como hombres. El coqueteo encuentra allí un terreno mucho más creativo que te saca del guión aprendido de agradecer cuando te abren la puerta y sonreir nerviosita cuando te dicen un piropo.
Yo creo que hay que ir haciendo festejo por estas nuevas masculinidades que se abren paso entre los machos tristes. ¡Salud!

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