martes, 15 de mayo de 2007

Calama: la ciudad de las 3 “P” y del olor a caca...


Después de tanta cámara ganada por el encorbatado político de turno, elevado a sabio y personaje de la farándula local por parte de los burócratas mercuriales, la gente común que vive y huele la mierda del poniente de Calama, se cansaron de sentirse nada y salieron a la calle a iluminarse con barricadas para verse como personas con el derecho a vivir en un medio ambiente asqueroso, pero al menos, sin olor a caca.

Por El Gato Fumeta
gatofumeta@gmail.com


Algunos pocos (y pocas) habitantes de Calama recuerdan que hace algunos años el “socialista” gobierno de Ricardo Lagos privatizó la empresa de agua potable de la segunda región, más conocida como ESSAN (Empresa de Servicios Sanitarios de Antofagasta”. La “concesión”, se la adjudicó el grupo Luksic y le llamó a la empresa ADASA (Aguas de Antofagasta S.A.). Su interés no es entregarle servicios sanitarios a la población de la región más seca del país, sino que es el mismo que lo hizo comprar el Ferrocarril a La Paz: el control del recurso agua, escaso y estratégico en esta desértica zona, llena de riquezas mineras apetecidas por el interés privado.
El agua es un insumo fundamental en la actividad minera y constituye, por tanto, un recurso tan estratégico como el gas, el petróleo, y la electricidad. Sin agua, o con agua a un precio “muy elevado” la rentabilidad de un proyecto se puede ver amenazada. Y por eso hay que apoderarse de las aguas que se puedan, sin importar el impacto negativo que estas privatizaciones le acarrean a la población.
Esto explica por qué se puede ver al clan Lúksic (Antofagasta PLC; amigos de Lagos y pro Concertación) comprando una empresa sanitaria y un ferrocarril viejo y aparentemente poco atractivo como negocio. Lo de ESSAN está claro. Lo del ferrocarril tiene que ver con la merced de aguas que la Intendencia de Antofagasta (que luego fue aprobada por el gobierno boliviano en 1908) le entregó a la compañía Británica de Ferrocarriles ("The Antofagasta and Bolivia Railway Company Limited" ) en 1906; dicha empresa luego se transformó en el Ferrocarril Antofagasta-Bolivia y fue adquirida por los Luksic en 1982. Esta merced o concesión le da derecho al uso de las aguas del Río Silala, el que cada cierto tiempo reanima conflictos nacionalistas entre países hermanos... y todo por el interés de privados de hacerse de las aguas necesarias para mejorar las utilidades de sus negocios mineros; todo a costa del Estado, es decir, de todos los ciudadanos de Chile, incluida nuestra Región. El grupo Luksic es dueño de las mineras Michilla, Los Pelambres y El Tesoro. Así se va entendiendo este puzzle de intereses económicos...
En este escenario privatizador aparece nuestra bendita planta de tratamiento de aguas servidas. Ésta, adjudicada por ESSAN a la empresa Aguas de Quetena y luego a Tratacal S.A., “procesa” los desechos de toda la población calameña, generando agua para la actividad agrícola que debieran comprar los pequeños agricultores, con el fin de compensar el déficit de aguas para sus cultivos, producto de la depredación que del recurso han hecho las mismas empresas mineras. ¿Qué paradoja, no? Los agricultores de Calama deben pagar por reciclar las aguas que antes usaban por derecho y que hoy son de propiedad de las mineras tanto privadas como estatales...
Así, todos los calameños y calameñas pagamos en nuestras cuentas de agua por el uso de una planta de tratamiento de aguas que no funciona y que, asimismo, contamina aún más el ya sucio aire de una parte importante del poniente de nuestra ciudad.

La ciudad de las 3 “pés”
Sabido es que a nuestra querida Calama se le conoce como la ciudad de las tres “pés”: perros, putas y papeles (o polvo, es decir, suciedad). A estos no muy halagüeños descriptores, se pueden agregar los “masheteros”, las “shoperías”, los borrashitos del centro, las paupérrimas condiciones de trabajo (y de vida) de los trabajadores contratistas, y los suicidios por ahorcamiento. Da igual, cada uno (o una) sabe darle a Calama las características que quiera. Sigue siendo la ciudad de las 3 “pés”, un pueblo de pequeños agricultores convertido en campamento minero, que poco y nada recibe de las riquezas que en él se producen.
Pero hoy es un hecho que tenemos un nuevo calificativo para ser identificados por los habitantes del resto del país. El olor a caca que inunda las tardes y que transforma en arcadas de asco el derecho a tomarse un tecito con pan a la hora de once...
Varios años de paciencia, de espera y de creer en las autoridades. Cada político prometía cambios, inversiones y acciones que tendrían como resultado el fin de los malos olores. Pero nada de ello ocurría. Nuevas fotos, declaraciones y visitas de casco blanco de diputados (de derecha y concertación), de gobernadores e intendentes de turno, de nuestro alcalde-“rey” y de su decorativo “cuerpo de concejales”.

Palabras y más palabras, cámaras y más cámaras.
Hasta que la apatía, el “no estar ni ahí”, la desunión y la falta de esperanza dio paso a la rabia contenida por tantos años de asco y malos olores; por la evidente desvalorización de las viviendas (nadie quiere vivir al lado del olor a mierda, ¿cierto?) y el negativo impacto en la salud de los niños y niñas que asisten a las escuelas cercanas...
Salieron tímidamente a la calle, prendieron unas tablas y unos neumáticos viejos; iluminaron las calles y los rostros felices de quienes se atrevían a dar una paso más allá, a dejar la espera, la paciencia infinita y la protesta individual y silenciosa. Dejaron de creerles a los mentirosos de siempre y se plantaron en cada esquina con gritos y, sobre todo, mucha dignidad.

La planta “quemada”
Todos hemos respirado el olor de nuestra mierda cuando cagamos... imagínense la mierda de todos los calameños a la hora del té, toda juntita y bien podrida.
Quien no lo ha vivido, que se dé una vuelta durante la tarde y respire hondo. Luego, trate de tomarse un té, unas tostadas o simplemente conversar con sus hijos...ahí entenderán por qué un grupo de gente común y corriente, indignada, cansada de no sentirse ser humano, intentó destruir esa fuente asquerosa de mal olor. ¿Acaso no habría hecho usted, o yo, lo mismo? Bien por la quema de la planta, o sea, por lo que se pudo alcanzar a quemar.
Hoy la planta es cuidada por carabineros. Los responsables de cuidarnos a todos están cuidando el interés de una empresa privada que lucra con la gente de Calama y que además le tira olor a mierda a los más pobres.
¿Quienes debieran ir presos? ¿Los valientes hombres y mujeres que se arriesgaron y penetraron en el olor a mierda y trataron de destruirlo como pudieron, o las autoridades que autorizaron la construcción de esta asquerosa planta en una zona habitada por le gente pobre de Calama? Esta claro, ¿no?
¿Se imaginan una planta de tratamiento de aguas servidas (agua con caca) cerca de las villas donde viven los trabajadores de Codelco, del Abra, de Enaex o de otra importante empresa? No pues, hay que instalarla donde viven los contratistas, los cesantes, los desplazados, lejos del centro, donde viven los más pobres de los pobres de Calama.

Mientras, el circo de Rojo y Molina
Y en el otro lado de la ciudad, el rey y su más fiel secuaz se gastaban 160 millones de pesos (según sus propias palabras) en ponerle humor y reggeatón a la triste y sufrida población calameña.
Nadie critica y, al contrario, saludamos el acceso a cultura gratuita y de calidad para los calameños y calameñas. Quién no va a valorar el extraordinario recital de Los Tres, la tremenda puesta en escena de Los Jaivas, el poder cantar el “Pueblo unido, jamás será vencido” a todo pulmón con el Inti, revivir mejores tiempos en la noche del recuerdo, y pifiar con toda al alma al rey Molina cuando lo nombraban. Mención honrosa para el hecho de fumarse un pitito o tomarse una chelita a vista y paciencia de los pacos sin que te güevieran, y sin escándalo, tranquilos. Claro que Calama se lo merece; eso y más.
Sin embargo, mientras la mayoría movía musicalmente el culo, unos pocos empezaban a organizar las barricadas que les permitirían salir del anonimato.
Calama merece ambas cosas: acceso al arte y la cultura, y un medio ambiente sano y respirable. Está claro que nuestras autoridades no piensan lo mismo y prefieren gastarse una millonada en circo (y un buen circo) en vez de ocuparse de los gravísimos problemas de las poblaciones del poniente.
Vamos a ver si las mismas empresas que se pusieron con las lucas para celebrar el aniversario hasta con fuegos artificiales, van a hacer lo mismo para cerrar la planta. Porque de eso se trata ahora; ya no hay que seguir esperando, hay que protestar hasta cerrar la planta y punto, sea como sea.
Como será el impacto que tuvo la protesta que hasta la gordi Bachelet se le hizo venir a Calama; claro, ya no está en campaña. Y eso que venía a moverle el culito a las transnacionales que se siguen llevando nuestro cobre a precio de huevo y ante nuestras narices... el olor a mierda y el circo sirven para tapar este robo avalado por quienes tienen el poder.
En definitiva, con protestas y tomas los pingüinos avanzaron en muchas de sus demandas (y este año hay que avanzar más), los santiaguinos le dan duro al Transantiago que nos heredó Ricardo Lagos; a los calameños y calameñas no nos queda más que hacer lo mismo contra la planta de aguas servidas... y si la queman, bien quemada estará.

Se viene Abril
Pero como no todo es malo y hediondo, nos empezamos a preparar para Abril... el mes de los cogollos, verdes, gordos, perfumados, y, además, baratos.
Quienes ya cosecharon sus marías deben aguantarse y seguirlas secando en un lugar oscuro y seco (como Calama). El resto debe leer mis columnas anteriores y si les ha ido mal empezar siempre de nuevo, con la paciencia que se les pide a los usuarios del Transantiago...
No me queda más que saludar a todos quienes hacen posible que este periódico cumpla un año diciendo las verdades que Calama necesita escuchar, haciendo temblar a todo tipo de autoridades ineficientes o corruptas; el resto puede estar tranquilito... Feliz cumpleaños Zorro Polémico.
Mención honrosa: la conmemoración nacional del Día del Joven Combatiente el 29 de Marzo. Salud y buenos humos por los hermanitos Vergara Toledo

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